
Las temperaturas extremas, especialmente la llegada del frío, son una de las principales causas que influyen en la vida de la batería ya que pueden provocar que pierda potencia de arranque.
El problema se suele detectar cuando el vehículo deja de arrancar, pero es posible evitar los problemas de arranque si se toman diferentes medidas como no aparcar el coche en la calle, siempre que sea posible, y comprobar el estado de la batería con regularidad en un taller cualificado.
Muchos conductores creen que cuando un coche está apagado no consume batería. Esto no es correcto. Ciertos sistemas, como alarmas, cierres o funciones “keyless-go” y de navegación necesitan electricidad incluso cuando el coche no está funcionando y todo ello contribuye a que se descargue la batería.
Los trayectos cortos también influyen de manera significativa en la vida útil de la batería. Y es que cuando el propietario del coche solamente recorre distancias cortas, la batería no llega a cargarse completamente. Si a esto le añadimos el gasto de energía que suponen algunos accesorios como las ventanas traseras y los asientos calefactados, el gasto es aún mayor y la batería presenta un balance energético negativo.
Para que esto no suceda, procura realizar un trayecto largo con el coche al menos una vez al mes para que el alternador pueda recargar la batería.
A medida que el vehículo envejece, la potencia de la batería puede reducirse debido a la corrosión, sulfatación y al propio paso del tiempo. Estos aspectos dificultan la carga adecuada.
Para garantizar el buen estado de la carga y el rendimiento, los conductores deben comprobar sus baterías con regularidad para garantizar el buen estado de la carga y el rendimiento.
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